Sookie Goodale

Luisa Torres emigró ilegalmente a los EEUU desde Puerto Rico hace 4 años. Después de algunos trámites consiguió una documentación falsa y la Seguridad Social pasó a llamarla Sookie Goodale…

Luisa siempre fue una niña algo rara… pero rara con las que se puede hablar… no rara de las que dan miedo. La niña oía voces en su cabeza, como la mayoría de las mujeres de su familia. En realidad era una curiosa herencia que saltaba cada generación de abuelos a nietos con las leyes del Sr. Mendel (????)

Su abuela se dió cuenta, y le explicó que lo que oía en realidad eran los pensamientos de otras personas. Le enseñó a medio controlarlo, para evitar que la niña se volviera loca, y por educación para los familiares que no contaban con ese don. Y además, le dijo que algún día, cuando estuviera preparada podría mover objetos. Pero a pesar de todo, le dijo que lo que ella podía hacer no era nada especial, era solo un rasgo, una cualidad más… como la de su hermano Jorge de tener pecas (???).

Sookie Goodale desde su “nacimiento” en los EEUU ha trabajado en 3 gasolineras, limpiando 2 grandes empresas, limpiando en casa particulares, limpiando en una biblioteca y ha sido camarera. Afirma que le era más fácil encontrar trabajo cuando no tenía papeles… aunque ahora la pagan mejory puede optar a tener seguro médico y derechos, y es importante… a pesar de los impuestos.

Hace unos meses llegó a Sunnydale y encontró trabajo en un bar, el Zoe. Le parece un nombre corrientucho, por eso de que hay gente que se llama así, y tiene teorías sobre que es el nombre del primer amor del jefe o de su hija, porque los cotilleos dicen que tiene una hija. Lo que la hizo acabar en este lugar es que conoció a un vampiro (bueno aunque ella no sabía lo que era) en la cafeteria en la que trabajaba en LA y descubrió que no oía sus pensamientos, habló con él.. y con gente que le rodeaba… y se dió cuanta de que había más como él… y le siguió (????)

Hace bien su trabajo, porque cuenta con una gran experiencia. El único problema, viene siendo que aunque sabe hablar el idioma y lo entiende… a veces confunde palabras… y sólo se da cuenta de que ha metido la pata cuando la otra persona la mira raro o se pone a pensar cosas raras.

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