Sonali Nakshatra

Sonali Nakshatra

Los Nakshatra son un familia multimillonaria de Bombai, propietarios de industrias petrolíferas y minas de diamante, y Sonali es la directora del Nuevo Instituto Sunnydale. Sólo tiene alrededor de treinta años (según ella 27, aunque las mujeres siempre mienten sobre eso) pero su familia pagó la totalidad de la reconstrucción y remodelación del viejo y semi-derruido Instituto Sunnydale, y todo el mundo dice que pagaron a quien hubiera que pagarle para ponerla a ella en la dirección. Ella sin embargo lo niega, y asegura que su matrícula de honor en Harvard es la única razón de haber conseguido un puesto tan importante con tan poca edad. Pero claro, también se dice que su matrícula es cosa de la fortuna de su familia… o aun peor, que los profesores le ponían buena nota por su cara bonita (y otras cosas menos cristianas). Pese a lo que dicen de ella las malas lenguas, tiene una verdadera pasión por la docencia y quiere convertir el Nuevo Instituto Sunnydale en un centro moderno, subir la media de las notas y bajar la inexplicablemente alta tasa de mortalidad de las anteriores promociones.

La otra razón de la decisión de Sonali de trabajar en Sunnydale y luchar por mantener en pie un instituto con una historia tan llena de desastres es su familia. Aunque visitaba a menudo la mansión familiar en India, las sedes de la corporación Nakshatra están en grandes ciudades de occidente y pasó la mayor parte de su infancia y juventud entre Estados Unidos y Europa, por lo que tiene una mentalidad y una formación muy occidental, bastante liberal y moderna. Esto no le gusta demasiado a sus padres, que querían darle una buena educación pero nunca esperaron realmente que ocupase puestos relevantes fuera de su empresa, y cuando terminó sus estudios universitarios comenzaron a presionarla para que se casara con un prometedor empresario indio que se haría cargo de sus acciones en la corporación. Gracias al apoyo de su hermano Isha, finalmente sus padres decidieron permitirle el “capricho” de dirigir el instituto, con la esperanza de que se aburra pronto y acabe haciéndoles caso.

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