Sarah Harvelle

Sarah Harvelle

19 años. Huarga.

Antes de que incluso ella hubiese nacido, su madre decidió mudarse junto con sus abuelos a un pequeño pueblo que estaba empezando a levantarse sobre un pueblo fantasma, en algún rincón de Nevada, concretamente Crystal Springs. Era una pequeña comunidad con un par de familias cuando ellos llegaron, pero poco a poco iba creciendo.

Y todo iba muy bien, sus abuelos se dedicaban a cuidar de un pequeño huerto mientras que su madre, hacía los trabajos de herrería para el pueblo. Eran una familia muy pequeña porque el resto de sus familiares habían muerto y su madre era hija única, pero todos ellos excepto su abuela materna eran huargos y nunca tenían problemas entre ellos. De hecho, nunca los tuvieron.

Cuando tenía 6 años nunca había salido del pueblo, solo había conocido los alrededores y su madre en su cumpleaños para darle una sorpresa decidió irse a corretear por el bosque con ella. Se lo pasaban tan bien que llegaron demasiado lejos desviándose un poco del camino hasta acabar cerca de una granja. Un granjero, al verlas, pensó que eran dos lobos que iban a comerse su ganado, así que disparó sin piedad hasta darle muerte a su madre. Ella salió huyendo presa del pánico.

Una pareja la encontró lejos de ese lugar, conmocionada y aún en shock. Era una niña y era la primera vez que salía de su pueblo, así que no supo decir dónde estaba su casa, no constaba en ningún registro la existencia de esa niña. Ellos supusieron que, teniendo en cuenta que no estaba registrada en ningún lado, pertenecería a una familia de inmigrantes ilegales, así que no le prestaron mucha atención y acabó entrando en el sistema de adopciones.

Al principio, las noches de luna llena se escapaba del orfanato para evitar ser vista en su forma lupina, hasta que, siendo incapaces de controlarla para que no lo hiciese, la encerraron en una habitación para ella sóla y pudo esconderse mejor.

Estuvo en varias casas y siempre hacía lo que podía para salir de ellas, por muy buenas que fuesen esas familias, no eran la suya y tenía miedo de ser descubierta, así que a parte de escaparse hacía trastadas para que le devolviesen hasta que a los 18 salió del orfanato y empezó a buscar activamente su pueblo para, al menos, poder dar con sus abuelos, si es que aún siguen vivos. Y es así como llegó a Sunnydale, con el objetivo de encontrar una pista que la llevase a su pueblo.