Reed Hirsh

Edad: 29 años

Procedencia: Columbus, Ohio

De ascendencia irlandesa. Reed se pasó la mitad de su adolescencia recorriendo el estado, acompañando a su padre a las más dispares sesiones de curanderos y psíquicos, aquejado de una terrible dolencia de estómago que nadie conseguía curar. A pesar de ello, los Hirsh nunca perdieron la fe. Pero, para cuando se puso en manos de los médicos, ya era tarde. A los 17 años de edad, Reed perdió a su padre por un cáncer de estómago. Como consecuencia, empezó a sentir una profunda aversión hacia lo paranormal, motivo por el que -en parte- se decidió por estudiar la carrera de física.

En sus últimos años de universidad, durante un seminario de parapsicología, conoció al Doctor Aspen, famoso investigador de fenómenos metapsíquicos con la intención de demostrar su origen fraudulento. Reed se mostró interesada por el tema y se apuntó a su clase. En poco tiempo, pasó de ser una de sus tantas alumnas a convertirse en su ayudante, destacando por sus habilidades. De hecho, ha pasado los dos últimos años trabajando con él en la investigación de fraudes paranormales (previo encargo) por todo el país.

Su último trabajo fue un arduo intento por sacar a la luz el fraude de uno de los más célebres psíquicos de todos los tiempos, al cual consideraban todo un desafío mundial para la Ciencia ortodoxa y los escépticos profesionales. Pero, en mitad del proceso, el Dr. Aspen falleció por causas naturales y Reed tuvo que encargarse del proceso con la única ayuda de un par de estudiantes voluntarios.

Sumida en un profundo estado de angustia e incertidumbre, el caso se le fue de las manos. Además, empezó a vivir una serie de fenómenos extraños, aparentemente paranormales, que podrían haber tirado por tierra todos los años en los que se había dedicado a ello: sueños en los que se veía a sí misma viviendo una especie de viaje astral, constantes dolores de cabeza, subidas y bajadas en la corriente eléctrica del lugar donde se encontraba, aparatos eléctricos que se encendían solos… Estuvo a punto de tirar la toalla, tomar el camino fácil y etiquetar lo sucedido como sobrenatural, tal y como años atrás hubiese hecho su padre.

Pero, en un último y desesperado intento por comprenderse a sí misma, descubrió algo que cambiaría su vida para siempre: era ella quién provocaba aquellos sucesos. Ella era uno de esos” psíquicos”  a los que tanto tiempo había dedicado y siempre habían resultado un fraude. Y ahora le tocaba enfrentarse a la tarea más dura: vivir con aquello que había negado durante tantos años. Localizó a un par de contactos, hizo las maletas y se mudó a Sunnydale, un pequeño pueblo de California en el que le ofrecieron una plaza como profesora adjunta en el departamento de psicología de la universidad a cambio de su colaboración en la investigación de ciertos sucesos ocurridos en los últimos meses, todo de forma discreta y siguiendo siempre órdenes de un organismo llamado “Laboratorios Everson”.

Otros datos:
– Aún mantiene su trabajo atendiendo encargos (del tipo “hay un fantasma en mi casa, a ver qué puede hacer usted”), aunque hacerlo sola supone una mayor inversión de recursos y tiempo.
– Nunca sale de casa sin su reloj, un modelo de rolex masculino que heredó de su difunto padre.
– Tiene una página web propia donde presenta sus servicios de manera abierta y corporativa (?).