Niamh O’Connell

Edad: 307
Procedencia: Irlanda
Raza: Daoine Sidhe
Poder o poderes: Los propios de su raza

Historia: Niamh fue criada en uno de los asentamientos de la Irlanda natal habitual de los Daoine Sidhe, un poblado pacífico y tranquilo pero quizá demasiado protegido. Vivir allí fue siempre como estar alojado en una cúpula, como hermosas mariposas atrapadas dentro de una urna de cristal. Tuvo una muy buena infancia gracias a ello, feliz y sin demasiadas preocupaciones a excepción de aprobar sus estudios y el dogma de Gaia.

Pero Niamh siempre fue un poco más revoltosa que la mayoría de sus compañeros. Siempre ávida de nuevos conocimientos y curiosa por naturaleza, a día de hoy sus padres siguen preguntándose porque su chiquilla siempre fue tan enérgica y evidentemente eso la metió en algún que otro pequeño lío por asomar las narices dónde no debía pero nunca pasó de ahí porque a fin de cuentas lo suyo son travesuras sin malicia que hasta la fecha no le han ocasionado mayores contratiempos.

Cuando empezó a ser adulta Niamh ya se había adaptado a las costumbres habituales de los suyos pero a diferencia de la mayoría combinaba esa pasión por la naturaleza, el arte y las letras con la inexplicable necesidad de probar cosas nuevas e ir un poco más allá, siempre con cierto cuidado, pues la necesidad de responsabilidad y precaución le había sido inculcada desde pequeña y no era un bagaje del que pudiera deshacerse a la ligera.

Fue por ello que cuando el poblado precisó de voluntarios para una misión fuera del asentamiento no dudó en ofrecerse voluntaria ni un instante y a todos les pareció bien porque su ímpetu y decisión serían necesarios en la tarea que le iba a ser asignada.

Pasó un período de adaptación y aprendizaje en el mundo humano con otros daoine como instructores y a día de hoy sigue recordándolo como una de las etapas más fascinantes de su vida a pesar de que fue no hace demasiado. Ahí estrecho todavía más los lazos con la que sería su compañera de misión y vecina de toda la vida, prácticamente se convirtieron en hermanas y por tanto la cuida como tal pero a la vez no duda en tentarla con pequeñas travesuras. A fin de cuentas no siempre se tiene la oportunidad de poder explorar cosas tan interesantes y nuevas como la que tienen ellas ahora y ni siquiera la presencia de un enano gruñón y gamberro en la casa conseguirá hacerla desistir en su empeño de ver siempre la botella medio llena.

Otros datos: 

  • Aunque suene contradictorio a pesar de ser la más curiosa de la casa también es la encargada de decir que no a determinadas cosas y la que pone un poco de orden. La verdad es que lo de ser mandona no se le da mal.
  • Además de las plantas y la lectura le gusta coser para confeccionar sus propias prendas y las de su hermana.