Katie Lawless

Katherine Ava Lawless, de 19 años, es la menor de tres hermanas. Creció en Australia en la granja de sus padres y aquello estuvo bien mientras era pequeña y podía corretear y jugar espantando las gallinas, y montando a caballo… Pero con el tiempo su prima Bonnie desapareció, su hermana mayor [1], se fue a Sidney y puso un bar cerca de la costa y Kristen se fue a Estados Unidos a hacerse policía. Se dio cuenta de que la granja se iba a quedar para ella, o lo que era peor, ella se iba a quedar para la granja y decidió que tenía que hacer algo más antes de acabar contándole a sus nietos que nunca había salido de aquella granja. No es que se negara por completo a hacerse cargo, era simplemente que era una decisión que no podía tomar tan pronto y menos sin haber valorado otras opciones. Se lo debía a sus padres, se decía, pero también se debía a ella misma vivir otras experiencias.
Aquello no hizo más que hacerle más difícil pensar que es lo que quería estudiar, tal vez debería hacer algo de economía si quería llevar el negocio familiar con eficiencia, pero no estaba segura de si eso ella lo suyo. El último año de instituto fue en parte sintiendo que tenía un peso sobre sus hombros y en parte yéndose de fiestas para olvidarse de eso.
Al final no entró cuando correspondía y se quedó trabajando en una cafetería sirviendo desayunos para pagarse un viaje de “fin de curso” tardío por el país con una amiga, para el verano siguiente.
Un día recibió de su hermana Kristen la noticia de que Bonnie estaba bien, “reformada” y con una hija adoptada en Estados Unidos, en Sunnydale, justo donde acababan de destinar a Kristen en prácticas. Katie había dado a Bonnie por muerta cuando desapareció unos años atrás, después de haber estado juntandose con “una gente muy chunga” y esta fue como una señal. Tenía que pasar un tiempo fuera de la granja y quería volver a su prima y su hermana, así que investigó un poco, reunió el dinero y… consiguió plaza para la universidad para el próximo otoño. De momento se dedicará a conocer el lugar y buscar algún trabajillo, aparte de volver a reunirse con sus compañeras de juego de la infancia.

[1] Nombre a determinar.