Katherine ‘Kay’ Hobson

Katherine ‘Kay’ Hobson

N
ombre y apellidos:
Katherine Hobson
Imagen del PB: Elizabeth Henstridge
Edad: 27
Procedencia: Londres, UK
Raza: Humana
Poder o poderes:
Historia: Katherine nació hace 27 años en Londres, UK y ha vivido durante toda su vida en el distrito de Mayfair (al norte de la ciudad), junto a su madre y a su siempre ausente padre, Richard Hobson, fundador de los laboratorios EVERSON, encargados de (según su política empresarial) el control de plagas y enfermedades virulentas.
Su principal actividad es la fabricación de medicamentos. Aunque todo esto no es más que una tapadera para ocultar sus verdaderas intenciones: el estudio y control de lo sobrenatural. Materia que, sin comerlo ni beberlo, Katherine ha tenido que aprender a dominar casi a la fuerza pues, desde que se licenció en bioquímica (hace un año), ella también se encuentra trabajando para la empresa familiar en el laboratorio más reciente: el de Sunnydale. Y no es que le entusiasme especialmente pero a falta de pan…

Sus primeras órdenes fueron “recopilar información biológica y genética sobre la población del lugar” y durante los dos primeros meses, Katherine no hizo preguntas. Se limitó a ejecutar su trabajo (haciendo pruebas a sujetos con habilidades sobrenaturales) y a observar, fijándose en que las ambiciones de su padre parecían ir mucho más allá de lo que aparentaba. Y lo peor vino cuando llegó el momento en que, de cada dos visitas a su despacho, tres terminaban en discusión. Incluso estuvo a punto de dejarlo, pero su curiosidad científica (?) puede más que su orgullo y ahí sigue.

A ello se le suma el hecho de que recientemente la han re-ubicado y nombrado responsable de un proyecto de una de las empresas filiales a Everson, creada con el fin de fabricar y producir nuevos productos dirigidos a la comunidad sobrenatural. ¿Lo mejor del puesto? que no tiene que ver a su padre todos los días.

Otros datos:
– De primeras, suele resultar una persona bastante seca. Lo hace a posta. Prefiere mantener las distancias, observar y, únicamente cuando ella lo crea conveniente, iniciar un acercamiento.
– El punto anterior la ha convertido en alguien de poca vida social, con todas las consecuencias que esto conlleva.
– Aunque no es algo de lo que suela hablar, padece de angioedema hereditario (AEH), una enfermedad para la que aún no se conoce cura. Lo sabe desde los 12 años de edad, cuando sufrió su primer ataque, y desde entonces toma la medicación necesaria para controlar los episodios potencialmente graves. Además, siempre lleva encima las instrucciones de uso de las mismas, dado que se trata de una enfermedad poco conocida, incluso entre las personas que se encargan de atender las emergencias médicas.