Jack Nash

Jack Nash

Desde que era un niño sus padres, sus abuelos, sus tíos e incluso sus vecinos estaban de acuerdo en que era un culo inquieto. A veces creían que era hiperactividad y otra simplemente un exceso de curiosidad que le llevaba estrepitosamente a meterse en líos. A pesar de eso, como cualquier otro niño creció pelándose las rodillas hasta convertirse en un adolescente que tuvo sus aventuras en plenas borracheras y que llegó con batallitas suficientes de su instituto como para contar en su primer año en la universidad. Algún que otro viaje mochilero por Europa en verano, algún que otro ciego a brownies condimentados, algún que otro yo me tiro al lago en pelotas el primero, y acabó sus estudios en periodismo, con notas modestas pero con algunos artículos que los grandes periódicos supieron apreciar, retocando su literatura.

Ya con un nombre en el periodismo de investigación, Jack decidió que no era de los que esperan a que su jefe diera la orden y empezó a trabajar por libre. Estuvo en viajando por África y Oriente Medio incluso estuvo en la reconstrucción de la Antigua Yugoslavia años después del conflicto. Allí donde estallaba una bomba trataba de llegar el primero. Al principio era por la adrenalina… pero toda la miseria, la muerte y el hambre que veía empezaron a pasarle factura. Al volver a los EEUU, pensó que si todo el mundo hacia terapia no podía ser tan malo, pero no acudió a su tercera sesión. En su lugar comenzó a beber… y a beber… Él mismo reconoce que es aún más encantador cuando ha bebido… pero los periódicos no querían emplear a un periodista en su estado, y mucho menos gastarse el dinero en mandarle a cubrir una noticia sabiendo que bebía más de la cuenta.

Después de tocar fondo, comenzó a entrar y salir de rehabilitación para tratar su alcoholismo… y empezó a hacer trabajos más modestos. Robos, asesinatos, ataques de animales. A veces su curiosidad le hacia descubrir cosas que su cabeza no quería creerse y volvía a la barra del bar para aclararse (???).

Hace seis meses, salío un bar lo suficientemente consciente como para tratar de ayudar a una chica que tenía problemas con dos matones. Los matones dejaron a la chica… pero Jack recibió una paliza, incluso le mordieron, conserva una curiosa cicatriz en el cuello que lo demuestra. Perdió mucha sangre y había bebido… pero está seguro de que lo que vio no era de este mundo. Ahora lleva 3 meses sobrio, ha batido su record y sus investigaciones le han llevado a California, donde el índice de ataques y muertes con las mismas características que las suyas, es más elevado que en la costa este, si cabe.

(+) Es de un pueblecito de Lexington en Carolina del Sur y estudió en la Universidad de Columbia en Nueva York, aunque no creo que tenga especial relevancia para la bio del personaje

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