Jack Harvelle

Edad: 29 años
Raza: Huargo
Ocupación: Cazador

Jack tuvo la suerte de ser uno de esos huargos que al disponer de una familia de su raza desde hacía generaciones pudo aprender desde pequeño a convivir con las conversiones, la luna llena y el uso de sus sentidos agudizados para su evidente ventaja en el día a día.

Vivió en una pequeña comunidad de huargos de Nevada durante bastantes años y allí sin duda alguna estaba protegido y seguro pero según crecía sus inquietudes lo hacían con él y lo que anteriormente le parecía un hogar empezó a transformarse en una especie de urna de cristal en la que sus familiares y amigos parecían dispuestos a dejarle encerrado… por su propio bien, claro.

Después de cursar los estudios obligatorios pasó un año sabático en el que ni él mismo sabía lo que quería para su vida y ese quizá sea uno de los factores que le definen. No es una de esas personas que sepa asimilar y aceptar su vida sin más, siempre se pregunta, ¿podría hacerlo mejor?, ¿esto es lo que realmente quiero? Eso le lleva a arriesgarse bastante y a viajar a menudo pero son dos factores que le han ayudado a conocer a mucha gente a lo largo de su vida, a veces para bien y a veces para mal, como en todo. Gracias también a esa actitud inquieta por naturaleza ha conocido a algunos licántropos y huargos a los que ha guiado y ayudado cuando ha sido necesario pero en realidad a él le va más el rollo de “lobo solitario”, aunque no estrictamente. Socializa con el resto y se siente bien en manada, le gusta dejarse querer y hacer lo mismo con los suyos, pero tampoco podría mantenerse atado durante mucho tiempo porque siempre termina necesitando su propio espacio y eso le lleva a unirse y distanciarse de la gente de una manera que no todos saben aceptar o entender pero si se tiene un poco de paciencia es del tipo de lobo que termina volviendo a casa tarde o temprano.

Dado que tiende al movimiento su manera de ganarse la vida, de manera muy humilde y básica, consiste simplemente en la caza, a veces con escopeta y otras con la ayuda de su forma lupina. Comercia con los animales, sus pieles, huesos y cornamentas, es un experto en despellajar y se le da bien preparar cualquier tipo de carne de ese estilo porque es a la que está más habituado pero debido a todo esto es de suponer que a veces parece estar anclado años atrás en cuanto a tecnologías y “modernidades” se refiere. Él con un poco de televisión, su moto y la caza es feliz, es un tipo de gustos muy sencillos y por eso no termina de entender esa mentalidad tan actual de darle importancia a la ropa, el físico o las “maquinitas” con las que todo el mundo va equipado a diario.

Tiende a costearse viviendas que la mayoría considerarían meros cuchitriles aunque depende del tiempo que pase en un mismo lugar: cabañas destartaladas, buhardillas abandonadas, trasteros, garajes y, en el mejor de los casos, moteles de mala muerte. El sueldo tampoco le da para más pero no considera necesitarlo, por el momento sigue buscando su lugar y quizá un sitio en el que pueda decir, por fin, que no necesita moverse.