Evan B. Laine

Evan B. Laine

22 años

Viene del mismo futuro del que provienen Feegan Odair, Leena Ashmore y Dylan Carson, aunque ella nació en Goldfinch (antiguo territorio estadounidense que abarcaría los estados de Iowa, Wyoming, Dakota del Norte, Dakota del Sur, Nebraska, Wisconsin e Illinois).
El día que nació Evan fue el mismo en que perdió a su madre, Bailee Laine, que murió en el parto. Su padre la bautizó con el nombre que hubiera querido su esposa pero le añadió el suyo propio para tenerla siempre presente. De hecho él siempre la llamó Bailee y nunca fue capaz de mirarla sin ver la viva imagen de su esposa.
La crió para que se ganase la vida de la única forma que sabía él: trabajando la producción de la madera, como hacía la mayoría de la población de Goldfinch. Siempre y cuando tuviese fuerza para transportar troncos o habilidad para cortarlos, era una persona útil, esa era la forma de ver las cosas en Goldfinch, donde no había hombres ni mujeres sino mano de obra. Y tanta era la que había, que llegó una época en que los recursos comenzaron a escasear y la gente comenzó a buscar alternativas tales como emigrar a la capital (Heron) o entrenar a los niños y niñas para que participasen en los famosos “Torneos Anuales por La Alianza de los Estados” y pudiesen volver como vencedores, proporcionando a sus respectivas familias la llamativa vida de lujos que se le prometía a quienes se alzasen con la victoria.
El padre de Evan había perdido a su hermano en uno de los primeros torneos, pero no tuvo más remedio que entrenar a la niña (que acababa de cumplir 12 años, edad mínima para participar) para que fuese capaz de dominar cualquier situación y volver como vencedora en caso de ser elegida. Y así fueron pasando los años, pero nunca tuvo la dicha (o desdicha) de ser escogida para ir al torneo. Sin embargo ella seguía perfeccionando sus técnicas y se hizo con el dominio del hacha como arma que le permitiría defenderse de cualquier tipo de ataque, herramienta que escogió como representativa tanto de su estado como del trabajo de su familia desde hacía siglos.

Al cumplir 18 años, su padre enfermó de algo parecido a la tuberculosis y tuvo que dejar de trabajar. La familia no podía mantenerse del trabajo que Evan pudiese encontrar en la madera, pues los recursos seguían siendo limitados y la mano de obra sobraba. Así que no se lo pensó dos veces y se presentó voluntaria para ir al torneo. No se sentía preparada, pero tenía que hacerlo y lo haría por su padre, quien tanto había dado estos años atrás por ella.
Tuvo la mala suerte de que el escenario diseñado para ese torneo estaba compueso en su gran mayoría por agua y ella nunca se había enfrentado a este medio, así que estuvo tratando de habituarse, fingiendo el hambre y la fatiga cada vez que se cruzaba con alguien, esperando el momento perfecto para demostrar de lo que era capaz. Y, casi sin darse cuenta, todo se redujo a unos pocos participantes hacinados en una minúscula porción de tierra firme. Entonces Evan sacó a la luz su capacidad para cometer asesinatos y le fue quitando la vida, una por una, a todas las personas que habían quedado, alzándose con la victoria y pudiendo cumplir su objetivo de volver a casa y poder ofrecer a su padre la vida que siempre quiso.

Lamentablemente, al volver a Goldfinch se encontró con la triste noticia de que éste había muerto. Estuvo sumida en una profunda depresión que le duró un año completo, sola, disfrutando de una fortuna que ni siquiera quería y recordando la sangre de todas aquellas personas cada vez que se miraba las manos. A los dos años, fue considerada como mentora de los muchachos escogidos para la correspondiente edición del certamen anual, pero ambos fallecieron durante el primer día. A pesar de ello, siguió entrenando gente e intentando salir de su intermitente estado de angustia pero nunca ha tenido ni aceptado ayuda ajena. Evan está y ha estado todos estos años sola. Hasta el momento en que recibió noticias de Heron solicitando su presencia y la de todos los vencedores de los anteriores torneos para acudir de manera urgente a la ciudad.
Allí les hicieron formar parte de una gira puramente publicitaria donde les hacían visitar todos los estados para lucirles como representantes de las masacres anuales de la que todos y todas habían venido formando parte. Tras ello, sucedieron una serie de acontecimientos que se irán desvelando más adelante [1] y algunos/as (entre ellos/as Evan) terminaron siendo enviados a la desconocida ciudad de Sunnydale, ubicada en otro tiempo, a modo de castigo que les imponía la ciudad-estado de Heron y sin saber bien por qué.