David Johnsen

David Johnsen

Nació en Oklahoma City, Oklahoma (USA), en el seno de una familia católica compuesta por su padre, su madre y sus cinco hermanos: tres chicos y dos chicas, además del propio David. Todos se criaron en una granja que suponía la principal posesión y sustento del núcleo familiar, trabajando en ella hasta que tuvieron la edad suficiente para decidir una profesión distinta, en caso de desearlo y siendo este un privilegio exclusivo de los varones pues las chicas tenían la obligación de encargarse tanto del cuidado para el envejecimiento de los progenitores como de las tareas del hogar, a menos que encontrasen un marido. En ese caso los valores familiares consideraban que debía dedicar su vida plenamente al esposo.

En el caso particular de David, habiendo crecido queriendo ser piloto (decía), a los 16 años se decidió por ser policía. Alcanzada la edad correspondiente, se matriculó en la academia hasta finalizar sus estudios con un par de menciones de honor. Esto hizo que no le costase encontrar trabajo en una de las comisarías de la ciudad (fue recomendado) y allí estuvo un par de años hasta que su brillante actuación en un complicado caso de homicidios supuso un importante avance y la posibilidad de capturar a un asesino perseguido desde hacía ya 7 años. La proeza le trajo un importante ascenso y (con la formación adicional adecuada) David terminó siendo detective de homicidios en Longmont, Colorado (USA).

Allí fue donde conoció a la que años más tarde sería su esposa y madre de su primer y único hijo. Con ella vivió su modelo de vida perfecta hasta que, hace un año, la rutina y las pocas horas que él pasaba en casa destrozaron su matrimonio. Ella le pidió el divorcio y él, cansado de un pueblo en el que (dice) “no había más muertes que las de los malditos animales”, pidió el traslado a un pueblo del que había oído hablar en un seminario: Sunnydale, en California, con un índice de casos demasiado alto para lo reducido de su población, la mayoría sin resolver. Aunque, acogiéndose al régimen de visitas establecido por el juez correspondiente, vuelve a Longmont un fin de semana al mes para estar con su hijo.