Dana L. Haughton

Dana L. Haughton

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Dana Lilia Haughton nació y se crió en Boston; hija de un bibliotecario emigrado de Canadá y una dependienta que, en realidad, siempre fue agente encubierta de la CIA hasta que una complicada misión terminase con su vida.

Dana siempre quiso seguir los pasos de su madre, por lo que, con 23 años, habiendo terminado la carrera de Psicología, se marchó a la academia pertinente para formarse como agente de seguridad nacional. Ha trabajado en el servicio secreto hasta hace un par de meses, tras los que solicitó una baja voluntaria y –dicen – desapareció del mapa.

Su vida ha estado marcada por una habilidad que le ha facilitado la manipulación de todo sistema/ente que caía en sus manos: desde relojes hasta armas del más complejo calibre, a Dana solo le basta con analizar visualmente un objeto para entender su funcionamiento como si ella misma lo hubiese creado. Muchos la consideran meramente hábil, pero ella siempre ha sabido que se trataba de algo ‘fuera de lo común’, no presente en ninguno de sus conocidos, ni siquiera en sus padres.

Dos días antes de desaparecer, contrajo matrimonio con su pareja ‘de toda la vida’, uno de sus ex compañeros de academia / luego compañero de trabajo: Stephen Hiatt. El que se suponía día más feliz de su vida se tornó el día más oscuro para la mayoría de sus familiares y amigos. Los motivos por los que se fue (suponen), son puramente sentimentales: unos cuentan que mantuvo un romance “ilícito” (a espaldas del que ahora es su marido, claro) con alguien del departamento para el que trabajaba, otros apuestan porque ese romance no fue con un hombre sino con una mujer.

La única que realmente sabe si esto es siquiera cierto es ella y se lo ha traído consigo a Sunnydale, pueblo que oyó mencionar a su madre hace algún tiempo atrás, asociado a sucesos “bastante fuera de lo común”. Lo que busca son respuestas, aunque quizás ni siquiera tenga claras las preguntas con las que éstas se correspondan.

Después de reencontrarse con su marido, que vino a buscarla a la ciudad, se ha desvelado que abandonó la CIA tras tener un trágico accidente de coche en una misión. Estaba embarazada de 6 semanas y, por supuesto, lo perdió. Langley hizo una extracción de riesgo y le prometieron una elevada cantidad de dinero a cambio de su silencio. Estuvo un mes recluída en observación, recibiendo tratamiento psicológico. Los resultados de sus revisiones determinaron ‘una consecuencia menor que le sería compensada’. Pero ella está convencida de que hay algo más y sigue investigando al respecto.