Clive Harkness

Clive Harkness

Nació en Nueva Plymouth, Nueva Zelanda, hará 35 años, aunque su abuelo paterno era escocés. Y aunque parezca un detalle insignificante, para él supuso mucho. Su abuelo fue periodista turístico y había viajado mucho, escribiendo para una revista sobre sus viajes hasta que conociera a su abuela y decidiera asentarse. De todos esos viajes, le contaba de pequeño multitud de historias, de las que Clive era consciente que posiblemente más de la mitad fueran puras invenciones. Sin embargo suscitó en él desde temprano interés por dos cosas en concreto: conocer otros lugares y las historias.

Conforme crecía se planteó la posibilidad de dedicarse tal vez al estudio de la literatura popular, los cuentos y las leyendas, y quien sabe, hasta escribir sus propios cuentos. Pero por el momento sólo era una idea, una especie de sueño o ilusión.

Fue a Auckland a estudiar, empezó con inglés y luego le siguió enseñanza, y tal vez se habría decidido a alguna otra cosa de no ser porque se estaba dando cuenta de que pasaban los años y apenas se movía del mismo lugar.

Ahorró algo de pasta y comenzó por darse un paseo por Nueva Zelanda, luego llegaría australia y más tarde Europa, con solo una maleta, poco presupuesto y mucha información sacada de internet que le ayudara a seguir sin necesidad de mendigar(???????). A veces se quedaba algún tiempo en algún lugar, trabajaba en lo que encontrase para ganar algo de dinero con lo que proseguir, y luego volvía a marcharse. Aprovechaba también esos viajes para recopilar leyendas urbanas sobre todo, historias que no hubieran trascendido a la literatura pero que fueran interesantes.

Eso en algunos lugares era un trabajo dificil, porque Clive no sabía hablar más que inglés y aunque en esos viajes haya aprendido a preguntar “donde está el baño” o “que plato es este” (?????????) en algún que otro idioma, no daba para desenvolverse demasiado.

En eslovenia conoció a una joven que le sirvió de guía y la cosa acabó en que ella lo acompañó en el viaje, al principio un poco a la aventura, y al final terminaron por comprometerse y pensar en buscar un lugar donde establecer un hogar definitivo.

Haciendo uso de sus titulaciones, Clive buscó un lugar donde trabajar, y no en un empleo de paso para ganarse el billete de avión, sino un oficio permanente. Encontró varías posibilidades, pero ambos se decidieron por la plaza de profesor de inglés de un instituto Californiano, en un pueblo de buen clima y rico folklore popular bizarro (?), donde probarán a ver si el permiso de trabajo acaba convirtiendose en un cambio de nacionalidad, o habrá que seguir buscando.

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