Charlotte

Charlotte era una niña normal y corriente. Era la hija pequeña de una familia acomodada y la única nacida del matrimonio formado por sus padres. Sus hermanastros no la hacían mucho caso, en principio por la diferencia de edad.

Una noche sus padres salieron a celebrar su aniversario y la dejaron en casa de su tía, junto con sus hermanos. Esa misma noche tres vampiros entraron en casa de su tía engañando a la ama de llaves. Acabaron con todas las personas que había en la casa excepto con la pequeña Charlotte. Una de las vampiras, Anna, la vio y se encariñó con ella, así que al principio se la llevó como mascota.

A medida que pasaba el tiempo, Anna se esmeraba por llevar a Charlotte a los mejores colegios y darla una educación sobresaliente, como humana. Aunque nunca descuidó el otro aspecto de la vida de Charlotte. Ella pareció desarrollar una interesante variedad de cualidades para entender y apreciar el mundo y las obras de los vampiros (???)

Tanto le gustó esta otra vida a Charlotte, que soñaba con hacerse mayor y ser convertida… en poder salir cuando la apeteciera sin darle explicaciones a su nueva mamá. Como no veía que se acercara el momento, comenzó a estudiar a escondidas en las bibliotecas de la empresa de Anna, que se dedicaba mayormente a la venta de objetos “particularmente valiosos y extraños” en el mercado negro. Un día encontró un libro con los hechizos pertinentes que la harían crecer y estar lista para que la convirtieran.

Y así lo hizo, se hechizo a sí misma… sin pensar en el castigo que luego le pondría Anna.

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