Cassie Crenshaw

Cassie Crenshaw

Edad: 28 años.
Procedencia: Lubbock, Texas
Profesión: Detective de Homicidios

Ella nació en Blackwell, un pequeño pueblecito de Texas, hace 28 años, en el seno de una familia de clase media-baja formada por su padre (Daniel Crenshaw) y un hermano pequeño (Benjamin Crenshaw). Su madre murió en el parto de su hermano menor y su padre siempre trabajaba hasta tarde, por lo que durante gran parte de su infancia tuvo que cuidar a su hermano pequeño, pero eso no le resultaba un problema. Ella era feliz, se sentía querida por su familia y vivía tranquilamente, ajena a lo que se le iba a venir encima a la edad 12 años.

Una noche, su padre, levantó a su hermano y a ella de la cama para contarles que algo maravilloso había pasado, o al menos eso decía él. Al parecer, según él, Dios le había hablado y le había anunciado que tenía una misión divina. Él le reveló que existen los demonios, que la Tierra estaba plagada de ellos y que debían acabar con su existencia. En ese momento ella presintió que su vida estaba a punto de cambiar radicalmente y no se equivocó. Días después, lo que su padre creía que era Dios, le anunció el nombre de los demonios a los que debía aniquilar, pero ella supo enseguida que esos nombres eran de personas, su padre alegaba simplemente que los demonios parecían personas, pero que en realidad eran monstruos que cometían crímenes terribles. Su padre se armó con la herramienta que le había indicado Dios (un hacha) y se dispuso a exterminar. Ella intentó por todos los medios hacer cambiar de opinión a su padre, pero era imposible. Él estaba convencido de que esos seres eran demonios y su hermano parecía seguirle.

El primer asesinato no tardó mucho en llegar, días después su padre trajo a una mujer a su casa y después de que posase las manos sobre su cabeza y viese así sus pecados, acabó con su vida usando el hacha. Su hermano decía haberlo visto todo, pero Cassie seguía sin creerle, hasta le propuso a su hermano huír de casa, porque obviamente su padre se había vuelto loco. Pero su hermano no quería abandonarlo y afirmaba que la mujer que mató era un demonio. Su padre se dió cuenta de las dudas de su hermano y poco después le confesó a Cassie que Dios tenía dudas sobre ella, pero que le demostrarían que se equivocaba, porque el problema residía en que ella no tenía fé en Él. Pero ella, lejos de demostrar su fé, se cerraba aún más a la idea de que si bien Dios no existía, además su padre se había vuelto loco y estaba tan convencida de ello, que acudió a la policía y su padre tuvo que asesinar, por primera vez según él, a una persona.

Pero Daniel se se negaba a acabar con la vida de Cassie, tal como le exigía Dios e intentó por todos medios que ella recibiese una señal divina, tal como lo habían hecho él y su hermano. Esto lo intentó encerrándola durante varias semanas en el sótano, hasta que ella dijo que por fin había visto a Dios, que lo había comprendido todo y entonces la dejaron salir. Ella decidió que participaría en el próximo asesino, de seis que hasta ahora había cometido su padre y su padre, orgulloso, aceptó. Pero cuando llegó el momento crucial, teniendo delante al chico que debía asesinar, acabó enterrándole el hacha a su padre en el pecho, porque fué incapaz de matar a ese hombre, que ella creía inocente. Después de eso su hermano se encargó del hombre y entre los dos enterraron a su padre y a él, para luego explicar a las autoridades que su padre había desaparecido.

Cassie y Benjamin fueron enviados a diferentes orfanatos justamente después, cuando ella tenía 13 años y su hermano 9. Como ya era algo mayor y no era precisamente la alegría de la huerta, nadie acababa adoptándola, pero pasó igualmente por varias casas de adopción, hasta que al cumplir los 18, se independizó y comenzó a trabajar en varios sitios, la mayoría con contratos basura. Pero su meta desde que comenzó su pesadilla, fué convertirse en detective, para poder, al menos, ayudar a que no volviese a pasar nada como aquello. A los 19 años se unió al cuerpo de policía de Dallas y tardó sólamente dos años en promocionar a la división de homicidios.

Cuando tenía 26 años se enfrentó al caso más difícil. Habían encontrado 6 cadáveres en Lubbock. Éstas se encontraban en horribles condiciones, desangradas y con marcas en el cuello hechas por lo que la prensa bautizaba como un tenedor de trinchar. Pero esto no encajaba y después de las pruebas forenses, apuntaron a que dichas marcas habían sido hechas por unos colmillos tremendamente afiliados. Después de la demostración de que el causante de la muerte había sido un animal feroz, el caso se dio por cerrado. Pero las piezas seguían sin encajar para ella, las pruebas forenses que analizaron la saliva de dicho animal antes de cerrarse el caso acusaban a un tal Robert Lohan, pero era ridículo, entre otras cosas porque él había fallecido hacía cuatro años.

Usando su información privilegiada descubrió que poco después de él haber muerto toda su familia se encontró asesinada en las mismas condiciones que los cadáveres de Lubbock, excepto su hermana, que había desaparecido. Además, encontró unas cintas de seguridad de unos cajeros automáticos donde se le mostraba hablando con uno de los fallecidos de Lubbock dos días antes del asesinato. Pero eso no es todo, además encontró múltiples muertes en condiciones prácticamente iguales que se extendían por todo Estados Unidos, pero que tenían como epicentro California. Más concretamente, Sunnydale.

Ante las nuevas pruebas intentó que reabrieran el caso, pero poco más o menos se rieron en su cara y le pidieron amablemente que se dedicase a resolver los asesinatos cometidos por los vivos o la expulsarían del cuerpo. Ella, después de esa amenaza, decidió dimitir y probar suerte en California, donde encontró un puesto como investigadora en Sunnydale. No es que creyese que los cadáveres habían sido asesinados por muertos vivientes, pero después de como la trataron a ella cuando intentó denunciar a su padre siendo una niña, no estaba dispuesta a dejar que un caso se quedase sin resolver únicamente porque pareciese una locura.

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