Cale Robert Schevchenko

A primera vista, su familia es de lo más normal: sus padres han llevado durante años la principal panadería del pueblo, tuvo una infancia tranquila y se lleva bastante bien con su hermano mayor, el cual se ha convertido además en compañero de trabajo. Pero bajo la apariencia de normalidad y apacibilidad del pueblo de Teverga, Indiana, se esconde un secreto que todos comparten. Todos los habitantes del pueblo son licántropos y la mayoría de ellos nacieron así como Cale y Vivian.

Cosas como ajustar la vida de la población a los ciclos lunares era de lo más natural y es la clase de vida que siempre había conocido, aunque desde pequeño entendía perfectamente que eso no era lo común fuera de las fronteras de Teverga. Cuando veía la televisión, en las series y en las películas la gente no era del todo como las personas que conocía, ni cómo él y su familia aunque lo parecieran. Y de hecho, cuando aparecía un personaje licántropo, no tenía nada que ver. Los dibujaban de una manera grotesca y ofensiva: siempre eran malditos o monstruos sedientos de sangre, criaturas a las que temer en lugar de los parientes y amigos queridos a los que estaba acostumbrado a tratar.

Pero terminó por comprender las diferencias y el porqué de la existencia de un pueblo como el suyo cuando a los doce años, sus padres recogieron durante unas semanas a una joven mientras ella encontrara un trabajo y un lugar donde quedarse. La joven apenas llevaba unos meses desde que se convirtiera en mujer lobo y aunque Cale no recordaba gran cosa de lo que ocurrió en aquellos días, si recordaba a grandes rasgos lo que la chica había contado: lo había pasado muy mal, se sentía sola e indefensa, tenía miedo de si misma y había pasado por algún problema importante derivado de su nueva situación. Pero para su suerte la encontraron Kimberly y Ruffus, una pareja de Agentes de Campo Para Relaciones Exteriores activa en aquella época y la trajeron a Teverga donde podría emprender una vida nueva y segura.

A día de hoy esa chica es profesora en la escuela del pueblo y madre de un niño con afición a las maquetas de edificios. Kim y Ruffus se retiraron y viven juntos. Y a Cale le empezó a motivar mucho estudiar para ser ACPRE, comprender el mundo tal como era fuera de las fronteras de Teverga y ayudar a personas como aquella chica a encontrar un lugar donde vivir tranquila sin temer lo que son. Al final, Cale y su hermano Vivian recorren el país en busca de licántropos perdidos para ofrecerles ayuda, consejos y si quieren, llevarlos a su pueblo.