Brenna Derry

Hija única y nacida en Boston, Brenna creció en Dorchester, barrio de clase obrera, rodeada por un lado de la diversidad cultural y artística de la zona, pero por otro de una alta tasa de delincuencia, sobre todo por los pandilleros.
Destacaba en el colegio, tanto para los profesores como para los gamberros de turno, algunos de los cuales hoy día están entre rejas por tenencia de armas y drogas. Los años escolares fueron un infierno, pero al menos tenía la esperanza de que tanto sufrimiento sirviera de algo, sacar buenas notas, hacer carrera y salir del barrio. De alguna manera pasó, pero no eran los planes que ella tenía en principio. Lectora ávida desde muy pequeña y con facilidad para las palabras, Brenna planeaba hacer carrera de sus dotes lingüísticas, como redactora de prensa, por ejemplo, y soñando muy muy a lo grande, como posible escritora de ficción. No es que lo que la rodeaba no le diese ideas de sobra para escribir alguna novela de tema social, pero sus intereses no iban por ahí.
Pero para cuando llegaron los años finales de instituto, los de las decisiones y los grandes planes, ya había pasado por bastantes peleas, complicaciones, bastantes decepciones y problemas familiares y económicos. Y el ambiente que la rodeaba no mejoraban sus expectativas de futuro. Tuvo una crisis que casi la hace dejar el último curso de instituto y esa pequeña flaqueza le costó perder cualquier posibilidad de entrar en una buena universidad y de una beca, porque además no podía costearse las matrículas sin una.
Fue dando tumbos de un intento a otro de retomar sus planes de futuro, cursos, pequeños trabajos, voluntariados… Proyectos de inserción y dinamización del barrio, por el hecho de mantenerse activa y porque tal vez la ayudaría compensar el año que echó por la borda, pero aún así seguía sin encauzarse. Después de unos años probando aquí y allá se encontró de pronto sin ocupación y sin rumbo. Pasó unos meses, observando posibles programas y cursos para la próxima temporada con vistas a hacer algo serio y hasta contemplaba la idea de irse a Bangor con unos familiares por cambiar de aires, y sobre todo por salir de casa donde el ambiente empezaba a ser tenso. En esos meses, empezó a visitar unos foros de temática geek donde conoció a Polly y Kyle, ambas residentes en Sunnydale ya entonces, y fue a través de ellas que conoció las facilidades para entrar en la universidad de Sunnydale, donde siempre había plazas disponibles y la nota de corte no era muy alta. Un clima agradable, posibilidad de retomar sus estudios, salir de casa a una distancia más que considerable y un precio de matrícula más que permitible. Todo parecía perfecto.
Una vez en Sunnydale, entabló una sólida amistad con Kyle, Polly y su entonces compañera de habitación Mariah, con quien compartía intereses musicales y de ocio. Pero enseguida todo se puso patas arriba. En cuestión de meses presenció toda clase de fenómenos y criaturas extrañas, y en los dos años que lleva en el pueblo: tuvo su primer en cuentro con un vampiro del que tuvo que escapar saltando por una ventana, se enredó en una relación con un demonio de mil años que un día desapareció en busca de otros de su especie, fue atacada por espectro que le dejó una cicatriz envenada. Una de sus amigas fue atacada por un lobo convirtiéndose en uno, y otra entabló una complicada relación amorosa con un vampiro que masacró su familia. Su compañera de cuarto desapareció y Brenna dejó definitivamente la universidad cuando el Consejo de Vigilantes la interceptó con un alijo más que interesante de “documentación demonológica y sobrenatural”.
Llevaba meses estudiando y recabando información, desde que empezó verse envuelta en sucesos extraños, pero haber intentado “curar” la licantropía de Kyle sin éxito fue el principio de su participación con la “Casa base de operaciones” en Sunnydale, en Revello Drive. Sus capacidades casi obsesivas para rebuscar y encontrar toda clase de información le valieron una plaza como aprendiz de Vigilante, mientras a su familia le explicaba que había cambiado el curso por que le habían ofrecido una beca para formarse en mitografía con aspiraciones a plaza de empleo, en una asociación semi-privada de educación, investigación y documentación. Era una manera elegante de decir demonóloga para sociedad secreta y sentía que no estaba mintiendo. Ascendió de aprendiz a Vigilante en prácticas cuando explotó la “guerra interna” del consejo y esté pasó a ser Consejo de Cazadoras. Aunque a veces sus labores son demasiado típicas de un estudiante en prácticas o becario en lugar de un Vigilante, es decir: ordenar papeleo, buscar cosas perdidas, organizar agendas y horarios y asegurarse de que nunca falte café. Pero eso último lo haría de todos modos porque sin cafeína no es persona. Ahora, a la edad de 25 años, se ha ido a vivir con Kyle y Polly en la casa que ésta compro poco después de encontrar a toda su familia muerta en la anterior, y echa muchas horas por no demasiado dinero en el Consejo, pero al menos el café y el té son gratis.

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